El caballero de Olmedo
de Lope de Vega
Versión y dirección Laila Ripoll
Producción Compañía Nacional de Teatro Clásico
2 – 12 JUL Teatro Adolfo Marsillach
Laurencia
de Alberto Conejero
Dirección Aitana Galán
Producción Compañía Nacional de Teatro Clásico
3 – 5 JUL Corral de Comedias
La vengadora de las mujeres
de Lope de Vega
Versión Alfonso Plou y María López Insausti
Dirección Carlos Martín
Coproducción Compañía Nacional de Teatro Clásico y Teatro del Temple
10 – 11 JUL AUREA Antigua Universidad
El escondido y la tapada
de Pedro Calderón de la Barca
Versión Carolina África
Dirección Beatriz Argüello
17 – 26 JUL Teatro Adolfo Marsillach
Bruja!
de Manuela Barrero dlcAos
Dirección Manuela Barrero dlcAos
Coproduccion Compañía Nacional de Teatro Clásico y Compañía Manuela Barrero dlcAos
17-18 JUL Teatro Municipal
El caballero de Olmedo es, sin duda, uno de los textos más hermosamente poéticos de nuestro Siglo de Oro. Estrenada en 1620, los espectadores asistían a una especie de crónica de una muerte anunciada en la que, desde el inicio, conocían más que los personajes mismos, por lo que esa suerte de fatalidad, de destino terrible e inexorable, generaba una profunda inquietud.
Lo que comienza siendo un cuento amable, una aparentemente previsible historia de amor, con sus lances, su criado gracioso, sus divertidos engaños y disfraces, poco a poco se va enturbiando hasta convertirse en un angustioso y siniestro cuento de miedo. Pero nosotros, el público, eso ya lo sabíamos.
Más de cuatrocientos años después los espectadores continuamos siendo cómplices, continuamos compartiendo un secreto en el que está encerrado el destino de los personajes, pero también conocemos muchas más cosas que en 1620 estaban por suceder: sabemos que don Alonso es asesinado a traición y también que es un claro precedente del héroe romántico que aparecerá como tal dos siglos más tarde; sabemos que la poesía de sus diálogos y sus situaciones está cargada de mitos presentes en las historias de terror de muchas culturas; sabemos que para la Sombra se acuñará, casi dos siglos después, el término “doppelgänger” y que se hará tan popular que hasta aparecerá en una canción de Rosalía; sabemos que, ya en el siglo XX, Freud hablará de Eros y Thanatos, las pulsiones contrarias pero inseparablemente unidas de la vida y la muerte… ¿Cómo no volver a Olmedo con todo ese arsenal de conocimiento contemporáneo?
El caballero de Olmedo también es un cuento de miedo alrededor de la lumbre en una fría y oscura noche de difuntos, es una historia de aparecidos, de emplazados, del destino inevitable. Nos encontramos en un ambiente propio del romanticismo más temprano, pero también de los cuentos populares, del folklore y la tradición más profunda: pactos con el diablo, fantasmas que aparecen en los caminos, brujas, sombras que avisan y asesinos que esperan escondidos en el bosque.
La canción popular y el monstruo. El héroe romántico de luz y el antihéroe rodeado de sombras y oscuridad: Don Alonso y don Rodrigo.
El contraste entre la vida y la muerte, la luz y la sombra.
Y lo inevitable.
Laila Ripoll
Siempre me he preguntado por qué en nuestro tiempo los clásicos griegos, isabelinos o rusos han inspirado con más frecuencia nuevas obras —monólogos, secuelas, reescrituras— que nuestro teatro del Siglo de Oro. Quizá se deba a un fundado respeto ante un corpus tan patrimonializado; o tal vez a la distancia que, para algunos, instaura el verso; o incluso a cierta desconfianza hacia la universalidad de sus personajes. Y, sin embargo, este temor es reciente: del siglo XVIII hasta mediados del XX se produjo un diálogo libre con nuestro repertorio clásico, como atestiguan las numerosas refundiciones, parodias y apropiaciones.
Con todo, Laurencia no es una versión ni una reescritura de Fuenteovejuna, sino un nuevo texto que surge de la fascinación que me despierta el personaje de Lope de Vega y de preguntas que me acompañan desde que realicé una versión del original en 2017: ¿por qué la ausencia de la madre de Laurencia durante toda la obra? y ¿cómo sería la vida de este personaje después de los sucesos contados en Fuenteovejuna?
Ahora ha llegado el momento de imaginar esas respuestas en esta obra que es también una carta de amor —con respeto y libertad— a nuestro inmortal teatro clásico.
Alberto Conejero
Laura, princesa de Bohemia, es mujer de fuerte personalidad y muchos estudios que desprecia a los hombres y ha creado una escuela feminista para empoderar a las mujeres. Que al final de la función el amor derrote en parte su militancia no le quita el valor a la obra de reclamar una mayor sensibilidad para las mujeres y denunciar lo injusto del trato con que los hombres las han relegado. Su hábil estructura, su perfecta versificación y unos personajes divertidos y bien dibujados, donde se recalcan nuevas muestras de modernidad -como la visión comprensiva de la homosexualidad-, la sitúan entre las cumbres del arte de Lope de Vega.
Teatro del Temple
Siempre supone un acontecimiento teatral ampliar el canon de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En esta ocasión, con una comedia deliciosa y delirante de nuestro gran autor don Pedro Calderón de la Barca: El escondido y la tapada. Escrita entre 1635 y 1636, fue encargada para la compañía del famoso «autor de comedias» Antonio del Prado, si no es que lo hiciera directamente la Casa Real, donde se representó el 3 de abril de 1636. Su primera publicación fechada data del año 1657. La obra, pues, es heredera de títulos tan conocidos como La dama duende, Casa con dos puertas, mala es de guardar o El galán fantasma.
Nos encontramos ante un Calderón maduro, que domina con maestría la técnica del enredo y que, fiel a la tradición de las comedias de capa y espada, entreteje duelos de honor, identidades ocultas, confusiones, enredos amorosos y un humor vibrante que desborda el juego teatral.
Es una obra de carácter urbano, en la que no pasa inadvertida la crítica a las normas sociales impuestas sobre el honor de la mujer y su control por parte del hombre. Calderón sitúa a esta en el centro de la acción dramática: ella es quien enreda, quien desobedece, quien rompe con la actitud decorosa que se espera de su género. Rebeldía, libertad sexual, juego de ocultaciones y búsqueda de la propia identidad frente a lo establecido son algunas de las características de El escondido y la tapada.
Por todo ello, es un privilegio dirigir esta fantástica comedia de Calderón de la Barca y hacerlo, además, como carta de presentación de la séptima promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico. Un doble acontecimiento teatral en el que el talento de las jóvenes actrices y los jóvenes actores se fundirá con la riqueza de este maravilloso texto, que por primera vez llega al escenario del Teatro de la Comedia.
Beatriz Argüello
BRUJA! es una aproximación al teatro del Siglo de Oro español expresada a través del lenguaje universal de la danza. Basada en una selección de textos clásicos dichos por mujeres, escritos por hombres, la coreografía es un intento claro de comprender a nuestras antepasadas en un alarde de profunda sororidad, poderoso escudo infranqueable ante el que nada tiene que hacer aquello que, envistiendo con injusta justicia mundana, esté lejos de lo bello.
El verso clásico, que exige una maestría y una concentración conmovedoras, es melodía pura. Presente en la raíz de la obra, el trabajo en BRUJA! ha sido transcribirlo musicalmente para convertirlo en la literal partitura que es danzada. Creada para BRUJA! y tocada en directo, es un reto de lo más inspirador. Pero la palabra también aparece encarnada en un espacio sonoro de significados múltiples. Es a veces voz sentenciadora de lo colectivo, otras un latido propio, o el trueno del autor omnipresente que enreda a conciencia los hilos de la trama. BRUJA! es danza, música y verso, tres lenguajes hermanos con un único pretexto.
Cegadora belleza de las olvidadas. En ellas, nada bueno; desde ellas, lo peor. Tradición obliga, pensamiento patriarcal de la época dicta. Ahí las vemos, condenadas a encarnar virtudes de pecaminoso origen, para celebración colectiva de otras «honestidades» y «decencias» que les están prohibidas. «BRUJA!» por defender honor propio y ajeno, «BRUJA!» por elegir el amor a la cárcel de un estéril huerto, «BRUJA!» por valiente y brava en las artes del acero, «BRUJA!» por sabia, por libre, BRUJA! payasa y víctima guardiana de la gloria de su alma y la pena de su cuerpo, BRUJA! mujer, objeto, que acalla violencias mundanas con insurgentes silencios… Bruja! Bruja!, Bruja!
Manuela Barrero dlcAos
